Gran Canaria es un continente en miniatura — en un solo día puedes conducir desde las gigantescas dunas de Maspalomas en el sur hasta los valles verdes y pueblos de montaña del interior. El transporte público cubre las principales ciudades costeras, pero la verdadera Gran Canaria — Roque Nublo, Tejeda, el Barranco de Guayadeque — es territorio exclusivo del coche.